Sensores en las Smart City

Los sensores Smart City con tecnología LORA van a contribuir a que las ciudades abiertas sean una realidad en el futuro más inmediato. Este tipo de sistemas tiene la solución para conectar dispositivos que se encuentran a varios kilómetros de distancia. A su vez, optimizan el consumo eléctrico en los nodos remotos.

Su tecnología de amplio espectro (spread spectrum) y de modulación, confiere una gran versatilidad. Pueden funcionar con ruido, con caminos múltiples de señal y con diversas frecuencias, lo que se conoce como efecto Doppler.

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La gestión eficiente de sensores Smart City

Gracias a los sensores, la Smart City realizará la gestión eficiente de parques y jardines y la monitorización de la calidad del aire entre otras tareas. Eso son solo dos ejemplos de cómo facilitarán la toma de decisiones. Aportarán distintas oportunidades de mejora a las administraciones locales. Esto incluye a los ayuntamientos, las diputaciones y otros organismos.

De hecho, el objetivo es mejorar el bienestar de las personas que viven en núcleos urbanos. Esto se conseguirá gracias a unos sistemas tecnológicos avanzados, que ahorran gastos a los gobiernos municipales y aumentan su eficiencia.

Además, el hecho de que LORA tiene bajo consumo, permitirá su uso de una forma generalizada. Se verá la integración de la información, la comunicación y los sensores avanzados para gestionar los activos de la ciudad. Más concretamente, las redes de sensores jugarán un papel importante en la recopilación de información sobre el medio ambiente urbano. Lo conseguirán gracias a una combinación de sistemas informáticos con cámara y una red de datos. 

Gestión de parques gracias a los sensores LORA

Gracias al uso de sensores LORA en espacios verdes, las administraciones locales tendrán la posibilidad de interconectar tecnología. Así optimizarán los recursos y ahorrarán costes. Por ejemplo, se obtienen ahorros que sobrepasan el 40 % en consumo de agua, el 5 % en energía y el 10 % en trabajos de mantenimiento.

De esta forma se puede gestionar a distancia el riego y monitorizar los datos relativos al funcionamiento de estas áreas urbanas. Además, las autoridades locales tendrán la posibilidad de aprovechar esa estructura para automatizar tareas. También, podrían usarla para servicios que pongan en marcha mediante software de gestión.

Por lo tanto, la potencia de las tecnologías de sensores permite implementar estas innovaciones en el desarrollo de ciudades inteligentes. Los beneficios derivados de ello son numerosos.

Se pueden medir parámetros del terreno, de la planta y, también, del entorno. Así se optimiza el crecimiento y mantenimiento de la vegetación. También es posible mejorar la gestión y los recursos empleados. Por otro lado se puede obtener una gran biodiversidad en los parques, aumentando el confort que proporcionan estos espacios.

Monitorización de la calidad del aire y otras funcionalidades

Este aspecto es otro de los que se puede controlar gracias al uso de sensores. Hay aparatos que se pueden instalar en centros públicos como colegios. Cuentan con una autonomía de seis meses y recogen datos sobre la calidad del aire. De esta forma, una vez conocido el nivel de calidad, se ponen en marcha de manera automatizada, las medidas necesarias para mejorarlo.

Además de esta, hay otras funcionalidades de los sensores. Entre ellas, está la gestión de seguridad y protección, la optimización y prestación de servicios y el control del tráfico y el estacionamiento.

Ejemplos de uso en las ciudades

Hay varios ejemplos de uso de sensores en ciudades españolas, aunque algunos de ellos se han llevado a cabo gracias a que las administraciones locales han podido canalizar grandes cantidades de subvenciones y ayudas públicas. No obstante, no son necesarias subvenciones millonarias para realizar un proyecto de smart city sostenible económicamente, operativo y que realmente aporte a la gestión municipal y al ciudadano.

Santander ha llevado a cabo uno de esos proyectos millonarios, y cuenta con 12.000 sensores para medir y recopilar datos. Son relativos a cuestiones como la basura vertida en los contenedores o las plazas de aparcamiento libres. Además, se han colocado sensores en vehículos municipales como coches de policía y en otros como taxis, que miden la congestión del tráfico y los niveles de contaminación del aire. Los datos recopilados se centralizan y facilitan a la administración local la toma de decisiones. Por su parte, en Barcelona también hay instalados miles de sensores para la monitorización de datos sobre energía, ruido, recogida de basura y aparcamiento.

En cualquier caso, hay que tener presente que muchos núcleos urbanos españoles podrían tener dotaciones parecidas sin la inversión millonaria que han necesitado estas dos ciudades. Basta con acudir a proveedores con experiencia y que hagan uso de los recursos de una manera efectiva.

Este tipo de sistemas con tecnologías LORA se harán cada vez más útiles a medida que las ciudades crezcan y la población se concentre en zonas urbanas. En 2010 la mitad de la población mundial vivía en ciudades, en solo el 1 % de la superficie del planeta. Y, para 2050, se estima que el porcentaje pase del 50 al 75 %.Solicita información si deseas más información sobre sensores Smart City

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